¡Ojo! Spoilers de todo tipo si no has visto las cinco primeras temporadas de 24
Jack Bauer, agente de la CTU de Los Angeles y protagonista de la serie 24, es un tipo fascinante. Siempre triste, como todo gran héroe que trabaja en la sombra, es un patriota coherente y leal, cualidad la primera no tan clara para un patriota, indispensable la última en cualquier caso. Un patriotismo que, si bien desde esta parte del mundo podría apestarnos un poco, cuando le conoces comprendes que ser un patriota puede ser algo bueno, al menos en la ficción. La vida de Bauer es un camino de espinas, siempre rodeada de traiciones, engaños, dificultades y entelequias. Al fin y al cabo, Jack Bauer no existe, por eso nos alegramos tanto de que se le haya caracterizado. Respiramos hondo cuando comprendemos que todo es una farsa, porque sería eternamente lastimoso tomar conciencia de la existencia de alguien como él.
Su capacidad para aislar los sentimientos de la verdadera necesidad que requiere el momento que está viviendo es quizá una de las facetas más fascinantes de su personalidad. El país necesita hombres como él y hombres como él necesitan de un espacio para sobrevivir haciendo lo único que saben hacer: sobrevivir. En su trabajo, Bauer es despiadado y resolutivo, pero también cortés, empático y, sobre todas las cosas, ingenioso. Algo así como un MacGyver moderno. Ese trabajo convierte su vida personal en un desastre absoluto, una vida en la que su capacidad de amar y de proteger a los suyos queda solapada por las consecuencias que acarrea ser agente antiterrorista, el mejor agente antiterrorista. Pierde a su mujer para siempre y a su hija varias veces, siempre bajo la sombra de esa protección que el hombre más capaz del mundo no puede darles, precisamente por ser el más capaz y estar en el punto de mira de los más malos.
Bauer es, como hemos comentado antes, el más despiadado de todos. Incluso con aquellos a los que les une algún tipo de lazo sentimental o familiar: ha torturado a su hermano, a uno de sus grandes amores, Audrey Raines, al hermano y al ex marido de ésta; ha matado a compañeros de trabajo, como Curtis Manning o Ryan Chappelle… pero siempre bajo la máxima de estar haciendo lo mejor para el país. Y esa máxima es cierta si se mira desde una perspectiva cenital: bombas nucleares a punto de ser detonadas en suelo estadounidense, gas nervioso cerca de ser liberado en áreas fuertemente pobladas, misiles dirigidos a Los Ángeles… Su capacidad para hacer lo correcto en cualquier circunstancia es su mayor don y, por ende, su peor enemigo, que, en muchas de las ocasiones, tiene forma de gobierno de los Estados Unidos abandonándole a su suerte una y otra vez.
También se caracteriza por su enorme capacidad de comprender, que lógicamente está intrínsecamente relacionada con su empatía. Él tortura, obliga y asesina por un bien mayor (normalmente ponderado por una cierta cantidad de gente que podría morir si él no se comportara de esa manera) pero también comprende que, por un bien mayor, él mismo pueda ser sacrificado, incluso cuando la administración estadounidense le libera de su cautiverio en China con la única intención de entregarle a un terrorista árabe que, a cambio de la vida de Bauer, dará información a la Unidad Antiterrorista sobre otro de los radicales islámicos más buscados.
La mayoría de la gente que supuestamente está de su lado ha querido y en muchas de las ocasiones ha puesto toda la carne en el asador para terminar con su vida: Nina Mayers, el presidente Charles Logan, Graem Palmer (hermano), Philip Bauer (padre). Incluso uno de sus grandes amigos, el fallecido David Palmer, se vio obligado - por un bien mayor, por supuesto - a firmar un documento de inmunidad absoluta a favor de Nina Mayers que incluía la exhoneración de ésta después de fusilar a Jack.
Pero Jack comprende la mayor parte de estas decisiones, las acepta y mira hacia delante, lo que le lleva a uno de sus principios fundamentales, que es no morir en vano:
El motivo de que luchara tan duro para seguir vivo en China es porque no quería morir por nada. Hoy puedo morir por algo.
En definitiva, Jack Bauer es un personaje realmente extraordinario, lleno de contradicciones que en la vorágine de su vida encajan irremisible e increiblemente, como las piezas del Coco Crash morado, el más difícil de todos debido a su falta de simetría.