Nunca permitas que el sentido de la moral te impida hacer lo que está bien
Epigrama del gran Salvador Hardin, Fundación, Isaac Asimov.
Nunca permitas que el sentido de la moral te impida hacer lo que está bien
Epigrama del gran Salvador Hardin, Fundación, Isaac Asimov.

Nueva serie fresca en nuestro frontrow: jPod. Es algo parecido a IT Crowd, pero un poco más friki o quizá menos friki o posiblemente igual de friki. Es diferente, por ser canadiense, porque intervienen muchos más personajes y porque el guión es un poco más surrealista.
Nos hemos echado unas risas con la serie basada en la novela del mismo nombre de Douglas Coupland (sí, el de Microsiervos, este y el nombre de este). Altamente recomendable, aunque sólo hay subtítulos para los dos primeros capítulos. ¿Alguien se anima a fabricar los de los nueve capítulos rentables? ¡Porque quedan nueve!
Por sólo 6,5 euros, si lo encuentras más barato… mal rollo (bueno, mal rollo también por 6,5):

Visto en Barcelona, camino del bar donde ponen una comida rica que te cagas.
De un tiempo a esta parte me he vuelto más escéptico. Más escéptico en general - hasta puntos extremadamente minimalistas, lo reconozco - y más escéptico en particular, sobre cada cosa que ocurre, que oigo, que veo o que siento. Quizá es la edad, quizá es la vida, que no es otra cosa que la edad o quizá es que cada día que pasa soy más gilipollas. Ustedes juzgarán. Cada día creo menos en las personas, no creo en absoluto en la utilidad de la vida ni en los hombres buenos o malos. Cada detalle, por minúsculo que sea, es capaz de propiciarme una arcada, una repulsa. Voy camino de la sociopatía, pero no la peligrosa, sino la verdadera.
Si hay un tema por el que este blog fue concebido y que está intrínsecamente unido a las creencias y el escepticismo, es el mundo del misterio. Ese mundo que a algunos lectores (si los hubiera) les retrotraerá al pensamiento nombres como Íker Jiménez, Jiménez del Oso, Bruno Cardeñosa, Javier Sierra o Enrique De Vicente. Para otros lectores, el mundo del misterio les sugerirá nombres como Juan Antonio Cebrián, Carlos Canales, Jesús Callejo, Fox Mulder o incluso Arthur C. Clarke. Para otros lectores, sin embargo, ese mundo se llama Luis Alfonso Gámez, Gerardo García-Trío San Martín, Juan Antonio Aguilera Mochón, Paul Kurtz o Danna Scully. Sea como fuere, sean todos respetados. Los fríkers, los rosaventeros, los grandes científicos, los grandes envidiosos de la fama de los fríkers, los grandes envidiosos de la fama de los rosaventeros, los grandes escépticos que no envidian o los seguidores de Expediente X.
Sin embargo, más allá del respeto a todas las opiniones está mi opinión y mi dolor de cojones de tanto ser tocados. Mi opinión sobre Fríker Jiménez y toda la tropa de sucedáneos (en particular Enrique De Vicente, director de la revista Año Cero, a quién no soporto, no puedo evitarlo) es clara e inamovible: no me gustan, creo que montan un espectáculo patético intentando engañar a la gente que desea ser engañada o que disfruta con el show además de considerarlo cierto. Jamás defenderé la parte de realidad que pretenden construir - y bien lo saben muchos que me leen - porque considero que saca una tajada económica monumental a base de pseudodivulgar.
Hace unas semanas tuve esta conversación en un bar, entre cervezas, crittercams y celacantos. Unido al hecho de que estos últimos días he tenido una experiencia muy enriquecedora con todos esos amigos que asocian el mundo del misterio a Luis Alfonso Gámez y compañía, mi opinión ha evolucionado hasta tal punto que estoy en condiciones de afirmar que jamás volveré a meterme con Fríker Jiménez en serio. Pónganme como prueba esta entrada y callaré nuevamente si algún día oso a no hacerlo. He sido acusado de nazi, de creyente, de “escéptico pero no como nosotros”, de cínico, de hipócrita y hasta de tonto. Pues claro. Soy nazi, creyente (cada vez menos), escéptico pero no como vosotros, cínico, hipócrita, tonto, hijo de puta y cabronazo. Y a veces hasta bebo agua. Lo que realmente me fastidia es que eso se lo diga un ser humano a otro ser humano, así que voy a utilizar esta mierda de blog que tengo para dejar claras unas cuantas cosas.
El pasado miércoles, Luis Alfonso Gámez utilizó su blog para meterse con Enrique De Vicente. No es una novedad, porque LAG - como lo llaman sus comepollas comentadores - basa el 80% de su literatura bloguera en criticar a los fríkers. Hasta ahí todo bien, que utilice el blog para lo que le salga de los cojones, evidentemente. Lo que ocurre es que en la susodicha entrada, y siempre desde mi punto de vista, utilizó la muerte de Arthur C. Clarke para atacar al fríker mencionado. Yo, que estoy suscrito a Magonia desde tiempos inmemoriales (y que hasta ese día 19 tenía incluso un enlace entrante en mi blog, les joda o no a todos los payasos que saltaron a mi yugular), comenté por segunda o tercera vez en mi vida en Magonia dando a conocer mi descontento. El comentario fue duro, pero no me retracto y sigo pensando que LAG apesta. En ese comentario, además, incluí un enlace al post en el que escribí sobre el fallecimiento de Clarke, en el que hacía una reseña al post de LAG. Reconozco que lo incluí porque me salió de los huevos. A partir de mi comentario se sucedieron decenas de opiniones más:
Entre otras lindezas. Podéis seguir el hilo de los comentarios aquí. Dicho esto, es evidente que hago publicidad de mi blog cómo, cuándo y dónde me sale de los cojones. Si los lectores súper intelectuales de LAG se fijaran un poquito, verían que las entradas en relación a la videncia, la astrología o la criptozoología son bastante antiguas, lo que demuestra que posiblemente no comprendan la diferencia entre ser gilipollas y tener unas miras más allá de meterse con la gente día sí y día también en nombre de la ciencia y la educación.
Manda huevos que me llamen hipócrita, cínico, lelo, listillo o hipócrita una panda de subnormales que se pasan el día leyendo y escribiendo en contra de los mismos, cuya base de discurso y argumento es la misma intolerancia de la que ellos me acusan. Me resulta terriblemente gracioso, terriblemente estúpido y terriblemente humano. Es por esto, porque me resulta terriblemente humano, que, después de haberles escupido un poco de mierda a la cara, les perdono. Porque mierda somos todos, qué joder. Ahora llámenme Dios.
Conclusión: estoy cansado de los escépticos por vocación, de todos esos nazis que van de abiertos en nombre de la ciencia y en el fondo son los más cerrados de todos. Cansado de los escépticos que viven de los que critican, que viven de Fríker, que viven de E. De Vicente o de Javier Sierra a base de criticar todo lo que hacen, creyendo que tienen la capacidad de educar a todo el mundo por decreto, como si fuesen los Borbones de la ciencia. Dejen la educación para los foros adecuados y penétrense analmente con esa lengua tan lista y acertada que todo lo sabe. Dejen de redefinir el concepto “escéptico” y de separarlo de cualquier concepción que no tenga nada que ver con lo que ustedes proclaman. Y dejen a Fríker robar dos horas de programación, que otras mierdas la ocupan toda la semana y por lo menos los domingos nos podemos reir. Imbéciles (que es peor que magufo), váyanse a la mierda.
Las líneas de ratas o ratlines (por su nombre en inglés) eran sistemas de escape para nazis y otros fascistas que dejaban Europa a finales de la segunda guerra mundial, tras la derrota de los países del Eje. Estas rutas de escape terminaban generalmente en paraísos seguros en Sudamérica, particularmente en Argentina, Paraguay, Brasil y Chile. Otros destinos incluían Estados Unidos, Canadá y el Medio Oriente
Hace unos días, leyendo sobre todo lo que aconteció en Alemania tras finalizar la segunda guerra mundial encontré este artículo, bastante interesante, sobre la forma en que muchas de las personas integradas en el sistema nazi escaparon a otras partes del mundo a fin de no ser capturadas.
En concreto, vino al caso después de dar con esta excelente entrada de Ramón sobre los experimentos realizados por Josef Mengele, uno de los médicos nazis más famosos y cruentos (aunque hay muchos más) que utilizaron a muchos seres humanos como cobayas en los campos de concentración nazis.

Ahora que acaba de ser liberado el Service Pack 1 de ese engendro que llaman sistema operativo, me parece muy divertida la foto de arriba. Límpiense el culo, señores!! Ya no es necesario dar golpes al ordenador, el pobre no tiene la culpa, planten un buen pino y agarren toda la mierda con este nuevo papel revolucionario. Y si ven que les irrita, sencillamente, pásense a Linux! Porque ni se les ocurra pasarse a Leopard, no he encontrado todavía el papel del culo correspondiente al leopardo, pero créanme que lo merece tanto como Vista.
Por cierto, aprovecho para decir que quedan 31 días para que se libere la nueva versión de Ubuntu (la 8.04), esperemos que con las mejoras suficientes como para poder utilizarla en el iMac sin problema alguno.
Visto en Clipset.
Ha fallecido a los 90 años de edad en Sri Lanka, donde residía. Además de ser un autor prolífico, fundamentalmente conocido por 2001: Odisea en el espacio, era un científico, un humanista, un visionario que incluso inventó en su concepto el satélite de comunicaciones, describiendo su funcionamiento en 1945.
Personalmente le conocí gracias a un coleccionable de kiosko llamado “Misterios del mundo y extraños poderes“, donde era el conductor de una serie de videos que complementaban a los volúmenes escritos. Se caracterizaba por un escepticismo “real”, no fanático, justo lo contrario que algunos, que aprovechan su muerte para criticar a otra gente. Gamez, me apestas. Y sí, yo también soy escéptico. Un enlace menos.
¡¡¡¡Y que llegues pronto, que me muero por verte!!!!!!
Me gustaría despertarme, pero ya estoy despierto,
Puedes parar el lugar pero no el tiempo,
A mí lo que me gusta es jugar a que es un cuento,
Un sueño bien cierto, con tal de verme bien, co.Pero hoy por la mañana no me apetece jugar
Y verle la puta cara al mundo real,
Siempre quise ser palmera enfrente del mar
Y que mi trabajo fuera estar
Y no pensar en respirar, siquiera.
Kase O, Violadores del Verso, Cantando (Vivir para contarlo).
En el AVE, a más o menos 265 km/hora. Nos esperan aquí:

Seguiré informando mientras te espero…