Habiendo terminado de ver la última y cuarta temporada (por el momento) de The Office, puedo decir, sin temor a equivocarme, que se ha convertido en una de mis series de cabecera. Siendo como es una versión americana de la original, The Office (UK), podría parecer que se tratara de un producto sobado. El asunto es que, como no he visto la versión inglesa, para mí todo en The Office fue nuevo. Y ha sido genial.
El argumento, a priori, es simple: el día a día de una empresa papelera, Dunder Mifflin, y sus empleados, empezando por una de las creaciones más impresionantes en televisión que he visto: Michael Scott, que merece un post a parte, sin duda. Además del jefe, tenemos a los comerciales, los contables, el de recursos humanos, la recepcionista, el becario… una decena de personajes típicos que podemos encontrar en cualquier empresa pero exagerados hasta alcanzar un nivel de comedia impresionante.
Os la recomiendo, a los que no la hayáis visto, encarecidamente. Y no os preocupéis si el primer capítulo os parece raro y sin gracia. Es normal, no estamos hablando del humor moralista de Friends o How I met your mother ni del humor geek de The IT Crowd, The Big Bang Theory o jPod (por cierto, si alguien sabe de alguien que sepa de alguien que sepa cómo conseguir los subtítulos para jPod del capítulo 3 al 11, que lo diga, por favor!!).
Alias es una serie bastante mediocre aunque, a priori, cuenta con varias características que la hacían atractiva (y por eso me la bajé, la subtitulé y comencé a verla): es una creación del padre de Lost, J.J. Abrams, dirige cinco de sus capítulos y además es productor, guionista y músico en la serie. Consta de cinco temporadas, algo que no está al alcance de cualquier serie y estábamos ávidos de Jack Bauer, aunque sabíamos que no lo íbamos a encontrar.
Syndey Bristow (Jennifer Garner) es una universitaria reclutada por el SD-6, una red de espionaje aparentemente ligada a la CIA pero resultando ser el propio enemigo de la agencia de inteligencia estadounidense. Al enterarse, Bristow decide enrolarse como agente doble en la CIA y destruir así el SD-6.
Sin embargo, como decía antes, la serie deja mucho que desear, tanto que ya no existe en el ordenador. Es lenta incluso teniendo muchísimas escenas de acción, la trama es predecible y personajes como Will Tippin (Bradley Cooper) y Francie Calfo (Merrin Dungey) son tan tópicos que te hacen perder el interés por el 30% de la serie. La verdad es que había oido que el final no gustó mucho a los fans, pero tenía fans y yo no lo entiendo.
Yo no entiendo de temas legales, pero al parecer Smalleye se está asesorando y, según cuenta, ha preferido cerrar cautelarmente la web hasta que se aclare todo. Muchos sitios se han hecho eco de la noticia, donde podréis encontrar más información, corred la voz:
Y es que esto no se presta a conversaciones tan profundas. Headlines como “El futuro de la blogosfera” o “Los blogs fiscalizan a los medios” no encajan cuando vas por la calle y sólo ves hendrianos con guitarras y rastas. Esto es Granada, por dios, ya podrían haber montado esto en otro sitio más serio, no sé, Madrid, por ejemplo. Acabo de tomar un café a ritmo rociero, así que aquí os dejo un video marismeño, sólo para vuestros ojos:
La Toña y la Malena están bailando y cantando desde que yo tengo uso de razón y mi padre el Seat 1430. Bloggers, ¿os acordáis del catorcetreinta? Primero imaginad que no habéis visto Torrente. ¿Os acordáis? Se ruega dar una oportunidad al video, por favor.
Estoy aquí, escuchando a Enrique Meneses, que nos está contando cómo llego a Sierra Maestra a entrevistar a los revolucionarios. No sé qué tiene que ver esto con los blogs, pero evidentemente este es el mejor momento de estas jornadas, creo que porque se respira periodismo. Esto te encantaría. Qué tipo más interesante. Cuando pase las fotos al ordenador colgaré alguna, como si fuera uno de los asistentes a estas jornadas (gente con auténticas hoodies de Wordpress, esto es muy serio).
No estoy seguro de qué me van a deparar las teclas en este momento, no creo que muy lejos. Los sonidos que envuelven mi existencia en este momento son tan monótonos como mi archiconocida biblioteca de iTunes, que reproduce y reproduce sin parar temas conocidos en demasía. A veces, en el pasillo, suenan tacones, a veces es la mujer de Álvarez Cascos y otras veces es Álvarez Cascos. Si miro a la izquierda me doy cuenta de que existen los árboles, el sol, las sombras y el viento, mudos y discretos, susurrando su presencia sin ningún ánimo de perturbarme. La ciudad resuena pero yo no la oigo más allá de lo que quiera imaginar en mi cabeza, que a veces es más de lo que resuena, en realidad. Si miro a la derecha veo negocios, ordenadores, luces, teléfonos móviles y gente más o menos habitual.
No estoy seguro de por qué me he levantado hoy y he tomado el camino del trabajo, montado en un sentimiento de inercia propio de esta época del año, tan montaña rusa. El camino ha sido el mismo de siempre, sin variaciones, lleno de zombies que detestan ir donde van, pero que van, como voy yo, obligados por la forma que tenemos los humanos de caminar hacia la muerte, sin remisión, día tras día.
Dije adios a la enana y me quedé con su imagen en mi retina, mirándome con esa cara que parece de tristeza pero que sólo es su cara, más allá de las ganas que yo tenga de humanizar sus ojos penetrantes. Todos los días me pasa igual, siempre se me queda esa imagen hasta que la vuelvo a ver, rabo en danza con otra mirada igual de triste (ya os dije que es su cara, ella no lo puede evitar) pero más penetrante, más impaciente, más excitada. Me encantaría saber qué pasa en su mundo cuando marcho al mío. Supongo que un sueño relajado y obligatorio es la respuesta más plausible a mis dudas. Qué ganas de verla y enfrascarme en un paseo largo con ella, ser cómplices por un rato mientras hacemos algo que a los dos nos encanta hacer, que los dos disfrutamos y que, seguro, a ella se le hace muchísimo más corto que a mí.
Trece dias que no te vi, trece dias me vuelvo loco, trece noches que no dormí, trece dias sin avisar, trece dias que no te vi, trece dias sin sentido, me hielo en la habitación, no tengo calefacción, me hielo en la habitación, no tengo satisfaction
Según el Libro Guinness de los Récords , la calle más corta del mundo es Ebenezer place en Wick (Condado de Caithness, Escocia) con tan sólo 205 centímetros de largo.
La calle fue construida en 1883, aunque no fue declarada oficialmente como tal hasta 1887.
Ebenezer place alberga únicamente un número postal (el 1) y en dicho emplazamiento esta ubicado el Hotel Mackays.
Así se titula una de las series más divertidas que he visto en los últimos tiempos, junto con jPod y IT Crowd. Leonard (Johnny Galecki) y Sheldon (Jim Parsons), dos físicos realmente nerds, viven juntos en un apartamento donde todo es ciencia, tecnicismos y surrealismo. Al otro lado del pasillo vive Penny (Kaley Cuoco), la cachonda de turno, que vuelve loco a Leonard pero que pone de manifiesto todos sus problemas para socializar más allá de su mundo científico, el verdadero nudo de la serie y problema general de los protagonistas. La trama se adereza con otros dos amigos, físicos también, Howard Wolowitz (Simon Helberg), un judío obsesionado con el arte de la seducción hasta extremos hilarantes y un hindú, Rajnesh Koothrappali (Kunal Nayyar), que es incapaz de hablar con cualquier chica medianamente atractiva. Una serie muy geek (y muy buena) que os recomiendo desde ya.
You have about as much chance of going out with Penny as the Hubble Telescope has of finding that at the center of each black hole there’s a little man with a flashlight trying to find the circuit breaker