Escribiendo la historia

¿Quién escribe la historia? Siempre me he preguntado si los libros de texto dirían la verdad. Un libro de texto como modelo a seguir es muy peligroso, está escrito por personas, lo que no las excluye del subjetivismo natural de las personas.

Sin duda, los libros de historia actuales no ahondan en dejar interrogantes sobre aquellos episodios del pasado que aún nos dejan perplejos, muchos años después. La ortodoxia de la historia como arma de enseñanza no me hace sino pensar que la historia es un bien demasiado preciado como para darlo a conocer de esa forma tan natural que es enseñándonosla.

¿Por qué no habrían de mostrárnosla? Lógicamente es un interrogante abierto a multitud de frentes distintos. Por una parte, la exposición popular podría poner en peligro el prestigio y la rectura de importantes organizaciones a nivel mundial, como por ejemplo la Iglesia Católica, mancillada por los errores pasados y llevada a los altares por muchos que podrían estar siendo engañados.

Por otra parte, podríamos hablar de los ‘daños colaterales’ en lo que a decir la verdad se refiere. Tomando como referencia a países cuyas intervenciones en el pasado se justificaron con mentiras, desenmascarar lo que realmente pasó podría propiciar una situación nada cómoda.

No obstante, mi percepción es que el tinte religioso tiene un buen puesto en la parrilla: la religión es un concepto tan arraigado a la humanidad y tan antiguo que no se me ocurre una razón mayor que un móvil no pagano. Lo que no podemos dudar es que el afán, el poder y las ganas de ocultar al mundo la verdadera historia de las altas esferas que nos vigilan es grande, muy grande.

¿Quién está detrás de todo esto?

Leave a Reply