AVISO: voy a escupir mierda por la boca como si hubiera estado acumulando reservas de mierda durante meses
De un tiempo a esta parte me he vuelto más escéptico. Más escéptico en general - hasta puntos extremadamente minimalistas, lo reconozco - y más escéptico en particular, sobre cada cosa que ocurre, que oigo, que veo o que siento. Quizá es la edad, quizá es la vida, que no es otra cosa que la edad o quizá es que cada día que pasa soy más gilipollas. Ustedes juzgarán. Cada día creo menos en las personas, no creo en absoluto en la utilidad de la vida ni en los hombres buenos o malos. Cada detalle, por minúsculo que sea, es capaz de propiciarme una arcada, una repulsa. Voy camino de la sociopatía, pero no la peligrosa, sino la verdadera.
Si hay un tema por el que este blog fue concebido y que está intrínsecamente unido a las creencias y el escepticismo, es el mundo del misterio. Ese mundo que a algunos lectores (si los hubiera) les retrotraerá al pensamiento nombres como Íker Jiménez, Jiménez del Oso, Bruno Cardeñosa, Javier Sierra o Enrique De Vicente. Para otros lectores, el mundo del misterio les sugerirá nombres como Juan Antonio Cebrián, Carlos Canales, Jesús Callejo, Fox Mulder o incluso Arthur C. Clarke. Para otros lectores, sin embargo, ese mundo se llama Luis Alfonso Gámez, Gerardo García-Trío San Martín, Juan Antonio Aguilera Mochón, Paul Kurtz o Danna Scully. Sea como fuere, sean todos respetados. Los fríkers, los rosaventeros, los grandes científicos, los grandes envidiosos de la fama de los fríkers, los grandes envidiosos de la fama de los rosaventeros, los grandes escépticos que no envidian o los seguidores de Expediente X.
Sin embargo, más allá del respeto a todas las opiniones está mi opinión y mi dolor de cojones de tanto ser tocados. Mi opinión sobre Fríker Jiménez y toda la tropa de sucedáneos (en particular Enrique De Vicente, director de la revista Año Cero, a quién no soporto, no puedo evitarlo) es clara e inamovible: no me gustan, creo que montan un espectáculo patético intentando engañar a la gente que desea ser engañada o que disfruta con el show además de considerarlo cierto. Jamás defenderé la parte de realidad que pretenden construir - y bien lo saben muchos que me leen - porque considero que saca una tajada económica monumental a base de pseudodivulgar.
Hace unas semanas tuve esta conversación en un bar, entre cervezas, crittercams y celacantos. Unido al hecho de que estos últimos días he tenido una experiencia muy enriquecedora con todos esos amigos que asocian el mundo del misterio a Luis Alfonso Gámez y compañía, mi opinión ha evolucionado hasta tal punto que estoy en condiciones de afirmar que jamás volveré a meterme con Fríker Jiménez en serio. Pónganme como prueba esta entrada y callaré nuevamente si algún día oso a no hacerlo. He sido acusado de nazi, de creyente, de “escéptico pero no como nosotros”, de cínico, de hipócrita y hasta de tonto. Pues claro. Soy nazi, creyente (cada vez menos), escéptico pero no como vosotros, cínico, hipócrita, tonto, hijo de puta y cabronazo. Y a veces hasta bebo agua. Lo que realmente me fastidia es que eso se lo diga un ser humano a otro ser humano, así que voy a utilizar esta mierda de blog que tengo para dejar claras unas cuantas cosas.
El pasado miércoles, Luis Alfonso Gámez utilizó su blog para meterse con Enrique De Vicente. No es una novedad, porque LAG - como lo llaman sus comepollas comentadores - basa el 80% de su literatura bloguera en criticar a los fríkers. Hasta ahí todo bien, que utilice el blog para lo que le salga de los cojones, evidentemente. Lo que ocurre es que en la susodicha entrada, y siempre desde mi punto de vista, utilizó la muerte de Arthur C. Clarke para atacar al fríker mencionado. Yo, que estoy suscrito a Magonia desde tiempos inmemoriales (y que hasta ese día 19 tenía incluso un enlace entrante en mi blog, les joda o no a todos los payasos que saltaron a mi yugular), comenté por segunda o tercera vez en mi vida en Magonia dando a conocer mi descontento. El comentario fue duro, pero no me retracto y sigo pensando que LAG apesta. En ese comentario, además, incluí un enlace al post en el que escribí sobre el fallecimiento de Clarke, en el que hacía una reseña al post de LAG. Reconozco que lo incluí porque me salió de los huevos. A partir de mi comentario se sucedieron decenas de opiniones más:
- JR, ¿no entra nadie en tu blog que necesitas poner insultos en los comentarios de otros blogs para promocionarte?
- JR, eres un lelo. Eh, que no es insulto, es un sustantivo.
- No, JR, soy un cabrón. Mis amigos dicen en broma que House esta basada en mi. Te puedes poner tan enfrente mía como quieras, que te llamare hipócrita por que es lo que eres. Por que como supongo que eres tan valiente si me tuvieras en frente en vez de contestarme me intentarías callar la boca a ostias, por que replicarme no puedes.
- Otra muestra de hipocresía y filosofía barata como es todo lo que aquí has escrito. Vienes aquí con el cuento de que tu eres superior y que tu no caes tan bajo en dar lecciones morales cuando cada mensaje que has escrito son tus lecciones morales. Como ya he dicho, solo vienes de chulo y de listo, por que replicar no puedes, ya que no eres capaz.
- JR, es evidente que has aparecido en este blog para hacer publicidad del tuyo; y la verdad es que en mi caso has tenido éxito, porque me he dado una vuelta por él. Pero lo que he descubierto es que, aunque te defines como escéptico, solo eres escéptico en algunas cosillas. Por ejemplo, no crees que exista el monstruo del lago Ness [...] crees en todas las suposiciones típicas a las que recurren los vendedores de misterios periódicamente: astrología, videncia (tarot), criptozoología, etc. Lo que pasa es que nos quieres hacer creer es que todos los tarotistas y astrólogos que aparecen en la televisión son unos charlatanes y unos estafadores (en ésto estamos de acuerdo) y que solo tú eres el verdadero entendido en esas paranormalidades. También desprecias, como buen escéptico, el programa de Iker jiménez, al que llamas Fríker, pero es que luego te declaras como el verdadero escéptico, diciendo que LAG apesta y que los que defienden las mismas opiniones son una mierda.
Entre otras lindezas. Podéis seguir el hilo de los comentarios aquí. Dicho esto, es evidente que hago publicidad de mi blog cómo, cuándo y dónde me sale de los cojones. Si los lectores súper intelectuales de LAG se fijaran un poquito, verían que las entradas en relación a la videncia, la astrología o la criptozoología son bastante antiguas, lo que demuestra que posiblemente no comprendan la diferencia entre ser gilipollas y tener unas miras más allá de meterse con la gente día sí y día también en nombre de la ciencia y la educación.
Manda huevos que me llamen hipócrita, cínico, lelo, listillo o hipócrita una panda de subnormales que se pasan el día leyendo y escribiendo en contra de los mismos, cuya base de discurso y argumento es la misma intolerancia de la que ellos me acusan. Me resulta terriblemente gracioso, terriblemente estúpido y terriblemente humano. Es por esto, porque me resulta terriblemente humano, que, después de haberles escupido un poco de mierda a la cara, les perdono. Porque mierda somos todos, qué joder. Ahora llámenme Dios.
Conclusión: estoy cansado de los escépticos por vocación, de todos esos nazis que van de abiertos en nombre de la ciencia y en el fondo son los más cerrados de todos. Cansado de los escépticos que viven de los que critican, que viven de Fríker, que viven de E. De Vicente o de Javier Sierra a base de criticar todo lo que hacen, creyendo que tienen la capacidad de educar a todo el mundo por decreto, como si fuesen los Borbones de la ciencia. Dejen la educación para los foros adecuados y penétrense analmente con esa lengua tan lista y acertada que todo lo sabe. Dejen de redefinir el concepto “escéptico” y de separarlo de cualquier concepción que no tenga nada que ver con lo que ustedes proclaman. Y dejen a Fríker robar dos horas de programación, que otras mierdas la ocupan toda la semana y por lo menos los domingos nos podemos reir. Imbéciles (que es peor que magufo), váyanse a la mierda.